Mantengo el cigarro en mis rígidos labios, no muy finos, no muy gruesos, rosados, secos y hambrientos. Escribo estas líneas pensando si debo encenderlo o seguir disfrutando el mentol acariciando la punta de mi lengua. Estoy incómodamente sentado, pero no me puedo mover de aquí, con el pasar de los meses, no me puedo mover de aquí, la soledad fomenta la melancolía, la melancolía me provoca comer, no tengo dinero para comer, entonces me veo envuelto en un torbellino de apatía que casi siempre terminan conmigo, tirado en el suelo escuchando música y fumando ligeramente. No fumo demasiado, una o dos cajetillas por mes, duran más que unas chuchearías para mitigar la soledad y hastío.
En el reproductor suena “me hice una promesa” de Fato y no se si me hace sentir bien o mal, en la incertidumbre que provoca aquel torbellino de apatía, el chulo de la soledad, esa perra que tanto me he tirado y que como una puta, es fácil de conseguir, pagas para que te joda y terminas igual que antes, pero con menos dinero. Nos conocemos bien, a ella le gusta usar palabras sucias, le gusta maldecir y sorprender con latigazos violentos de sufrimiento con los que apenas puedes lidiar. Desgraciada sádica, eres mi única compañía.
Suena “prometiste volver” del mismo artista y me río, solo algunas frases me gustan de esa canción, pero me gustan tanto que estoy dispuesto a escuchar tanta melancolía y añoro que desconozco ¿Por qué desconozco aquella añoranza? El torbellino de apatía se llena de blanco, espeso y lento humo que se desvanece cuando otra bocanada es liberada… ¿Cuándo se puede fumar por puro aburrimiento? ¿Cuándo puedes desear cualquier cosa, pero en lugar de salir a la calle y buscarlo, prefieres quedarte en casa, con soledad y su proxeneta que te incita a alcoholizarte y fumar hasta la muerte?
Lastima que no tengo para alcohol. Y aun que lo tuviera, probablemente no lo usaría para ello.
Es una forma de suicidio, la forma mas inconciente, patética y cobarde. Cualquiera puede tomar un arma y licuarse el cerebro sin sentir dolor; otros prefieren atascarse de pastillas para dormir; otros mas idiotas, se cortan las venas de la típica forma, con el deseo secreto de ser salvados.
El vicio es mucho más negro, o al menos, para quienes saben lo que hacen. El 99.99% solo lo hace, dependiendo del origen del primer cigarrillo será la forma de vicio que tendrán, muchos no saben que se suicidan lentamente, buscando el mayor dolor posible, buscando gritar al cielo otra oportunidad, gritar, desgarrarse las cuerdas… gritar “¡¡QUIERO VIVIR!!”
Con cada calada, visualizo mis pulmones gritando eso, insultándome. Con cada trago sin sentido ni justificación, mi cuerpo se estremece del gozo de la muerte.
Suena “el hombre de hojalata” de Lazcano Malo… y sonrío…
“yo era el hombre de hojalata, buscando al mago de oz… porque no sentía nada… y quería un corazón…”
Yo si se, que me estoy suicidando.
Pero bueno… no tengo nada mejor que hacer…

Se parece a aquello d "cargar el mundo a cuestas" aunq con un toque d desgano e indiferencia, disfrutas d tu apatía al punto d extrañarla, algo complicado parece, pero es tu mundo.
Se parece a aquello d "cargar el mundo a cuestas" aunq con un toque d desgano e indiferencia, disfrutas d tu apatía al punto d extrañarla, algo complicado parece, pero es tu mundo.