Apoyo el codo en su pierna y cliqueo “eliminar contacto” sin bloquearlo, por supuesto, el contacto se hacia llamar Zephiro, y fue especialmente molesto, alegando que su forma de vida era la correcta, sin llegar a decirlo, una persona muy reservada, como si tuviera miedo de abrirse y soltar el aullido, buscando, quien sabe que, con una molesta tozudes en su cerebro, hablando como si no existiesen otras criaturas en el mundo “soy un hombre lobo y si tu no eres como yo... eres un simple humano” nunca dijo algo asi, pero lo dejo muy claro, tan tipico, tan egolatra, fue él quien dijo “hasta nunca” al final y bueno, no tenia porque disuadirlo.
Sonrio mostrando todos los dientes, golpeteo sus colmillos y dio una profunda calada, deseo tener una cerveza y brindar por la gente cerrada, por los que alegaban tener la verdad absoluta, por quienes creen que si no piensas igual, eres menos que una mierda.
-- y me llamo “humano”, que tremendo insulto. -rio con ironia y cinismo a pesar de estar solo- y yo que amablemente le desee buena suerte, va e intenta hacerme menos con eso, ridículo...
Lo dejo pasar, lo descarto casi de inmediato, pero le fue dificil, le recordaba punzantemente a su exesposa “tu forma de pensar raya lo patológico!” casi podia escucharla, Zephiro tambien tenia ese ego tan marcado, esa seguridad de saber y esa necesidad de verse rodeado de gente que pensara igual, pero claro, un tanto mas allá y éste si tenia un problema. Se sintio francamente molesto, era la una treinta de la mañana y tenia sueño, cerro los programas, apago el ordenador y termino el cigarro.
Se tumbo en la cama de cobertor rojo y negro, felpudo y caluroso, para invierno, vistiendo solo unos boxers largos, se giro y miro el techo en penumbra, pensando en si mismo, en su forma, en su interior, en su instinto y en su alma, giró de nuevo, estiro la mano hacia el suelo y acaricio al mustelido alargado que bebía agua de su botella, dejó el brazo colgando hasta que se quedo dormido.

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